EL CHANTAJE.

Mentira Secreto Engaño Chantaje

Dr. Indalecio Fernández Torres.
Médico-Psiquiatra-Psicoanalista.
Miembro Titular de la IPA, FEPAL y Sociedad Psicoanalítica de Caracas.          Miembro invitado de la Asociación Psicoanalítica de Madrid.

 

“El chantaje”, es la amenaza que se hace a alguien con el objetivo de obtener de él un provecho. Hay que diferenciarlo del “soborno”, que es ese comportamiento en el que se pretende corromper a alguien ofreciéndole dádivas para obtener de él un beneficio.

En ambos el afecto y la moral juegan un papel distinto. Aquí nos atendremos a lo que es el chantaje, pero hay que hacer notar que en un giro de sus elementos, se puede constituir en una u otra cosa, lo que depende de las personas y de las  circunstancias.

El chantaje produce una  alteración del estado de animo donde la persona se ve afectada en su relación y en su intra-subjetividad, produciendo una conmoción que se traduce en una emoción. El estado emocional genera un sentimiento que es una disposición hacia una manifestación anímica.

La Moral, es definida como aquella manifestación humana que trata del bien en general, y de las acciones de las personas en orden a su bondad o malicia.  Lo moral guarda relación con lo sexual y  con lo social.  El amor propio y la conciencia moral se ve afectada ante el chantaje moral.

A través de estos elementos se logra manipular la voluntad ajena, con  lo que la persona chantajeada no puede escapar, salvo que haga aquello que quiere el “chantajista”.

El objetivo es conseguir que otra persona actúe de acuerdo a unos intereses que van en favor de quien hace el chantaje. Hay una identificación con el agresor, que a través de una identificación proyectiva,  logra inocular culpa, miedo o angustia, que lo lleva a ser controlado o manipulado por el chantajista. El chantaje establece una relación triangular, donde el chantajista y el chantajeado pueden ocupar directa o indirectamente según las circunstancias  la ubicación de juez, verdugo o víctima.  Así en el el chantaje hay que valorar la posición subjetiva, inter-subjetiva y relacional de los que participan en ella.

Todos nos hemos visto involucrados alguna vez en una situación ¿por qué manipulamos o dejamos que nos manipulen?

El “chantaje”, pueden ser habitual en las relaciones de pareja, pero también entre amigos y familiares, además de en los medios políticos-sociales y culturales.

El chantaje es una forma de manipulación con la cual gente de nuestro círculo nos amenaza, directa o indirectamente, para castigarnos si no consiguen lo que quieren.

“En el chantajista”, hay múltiples motivaciones que lo moviliza a ejercer el chantaje. La suspicacia o la baja autoestima, puede provocar que un individuo esté constantemente buscando la confirmación del otro y provocando demostraciones de que la otra persona no le dejará o lo traicionará. Con el chantaje se busca reafirmar y consolidar su control y poder.

El miedo al abandono de la víctima, también favorece que el chantajista intente adoptar una posición de poder sobre ésta, lo que denota que la emoción juega un papel en el chantajista. La forma en que se establezca el vínculo parental,  como el chantaje de los padres, la sobre-protección pueden llegar a que el chantaje sea una forma de relación con los otros.  Todo ser humano puede en algún momento haber ejercido el chantaje, ser víctima de ello  o ser en sí un chantajista, todo se da en relación a la configuración de la subjetividad, al mundo relacional y las circunstancias que lo propicien.

“El Chantajista” hace uso de los más variados mecanismos para ejecutar el chantaje, entre ellos podemos mencionar:

“El auto-castigo”, como es infringirse un daño físico que pueda comprometer su vida, con el fin de que el otro se sienta culpable. Con una vuelta hacia sí mismo, infringiéndose un daño pretende que el otro se identifique con la autoría, para así movilizar la culpa y tener un control sobre el.  Aquí se movilizan los roles de juez, verdugo y víctima  y se establece un círculo de estos roles en los participantes.

En otras ocasiones es “el castigo culposo”, una amenaza con que se chantajea por no haberse sometido a sus designios. Así, como juez sentencio y  como verdugo ejecuto a la víctima por no ceñirse a lo que planteo.  Aquí se plantea la verdad la ejerzo yo.

Sin embargo, en ciertas circunstancias una persona chantajeada y maltratada puede no ser consciente de que esto son amenazas de sometimiento, dado su nivel de desvalorización.  Pero igualmente pueden ser conscientes de ello, en ellos anida una necesidad de castigo que necesitan de un juez y un verdugo,  para desempeñar su papel de víctima.

“El Silencio culposo”, proyecta en el otro la responsabilidad de lo acontecido. Aquí se da el dicho de “el que calla otorga”, habría que ver que sostiene esta postura dual en la relación.

“La mascara de la seducción“, detrás de esta máscara  se busca el hacer creer que él, es el único que puede llenar lo que te falta.  Esto resta tú autonomía, y el acceso  al logro sólo es a través de él.  Forma sutil de chantaje, donde se es víctima propicia de este control.  Lo que te deja en manos de este chantaje seductor.

El Rol de víctima es un paradigma dentro del chantaje, el que puede circular entre el chantajista y el chantajeado.  Al igual las promesas incumplidas, se dan en ambos, quienes afirman que no volverá a suceder,  pero desde vertientes distintas tanto de parte  del chantajista, como del chantajeado.   El chantajeado que dice discernir y que no le volverá a suceder, el chantajista dirá que no lo volverá a hacer.  Aquí habría que estar atento a la circulo simbiotico entre los pares y ver el grado de relación tóxica que han establecido.

Por parte del terapeuta hay que estar consciente de que cada situación es distinta y que hay que valorarla con serenidad, pero también con firmeza si hay que tomar alguna decisión.

Las personas o las relaciones tóxicas, son aquellas en que se establece un vínculo dominador-dominado, donde las necesidades y sentimientos se distribuyen, ocasionando a ambos,  una situación de satisfacción y/o sufrimiento, entre los que participan en la situación.  Esto lleva a una evaluación terapéutica del desempeño de estos roles o tener la capacidad de discernir, que algo no camina y que nuevo rumbo debemos tomar, para no repetir lo mismo.

 

El objetivo del chantaje  suele ser ganar poder en una relación, con el objetivo de obtener de ella  un provecho,  a través de la manipulación.

 

 

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