LA MENTE EN BLANCO Y LOS OLVIDOS.

Crumpled paper shaped as a human head and Question mark on white

Dr. Indalecio Fernández Torres.
Médico-Psiquiatra-Psicoanalista.
Miembro Titular de la IPA, FEPAL y Sociedad Psicoanalítica de Caracas.

Tener la mente en blanco, hace referencia a los fenómenos de desactivación sectorial de lo inconsciente. Lo que determina que la mente, ante una situación atribuida a la falla del medio circundante en proveer aquello que en su evolución requiere y no pudo ser significado o se convirtió en traumatico.

Esto hace que se genere una vivencia de vacío. Lo que se traduce en tener la mente en blanco, trastornándose la capacidad de simbolizar, lo  que genera la irrupción violenta de un estado de angustia y/o dolor, lo cual  produce desconcierto y desamparo. Como consecuencia de ello, ciertas funciones o capacidades no se desarrollan y faltan.

Este fenómeno de mente en blanco, puede llevar a que la angustia y/ el dolor que se produce, se acople a representaciones mentales y al cuerpo produciendo manifestaciones psicosomáticas, lo que nos dice que el cuerpo se expresa y/o la mente también como una manera de dar cauce al desconcierto y al desamparo.

La llamada mente en blanco engloba bajo esta denominación condiciones muy diferentes:

Cuando la persona significativa o el medio circundante dejaron de aportar algo esencial para la constitución de cierta función del psiquismo se produce un vacío representacional o un déficit que se traduce en la mente en blanco.

Sí el otro significativo traumatizó psíquica o físicamente, aportando lo que no es, se produce el vacío de lo no aportado y simultáneamente el registro de una situación traumática.

Existe situaciones donde hay un trastorno psicobiológico que redunda en la creación de vacíos psíquicos, porque ciertas funciones y capacidades no se desarrollaron, así la falla está en el registro corporal.

Esto plantea que el abordaje terapéutico de la mente en blanco se hace en función de la determinación de la causa que lo determina.

Hay que marcar una diferencia de la llamada mente en blanco y el olvido.

El olvido de impresiones, escenas, vivencias, se reduce las más de las veces a un bloqueo, porque han sido objeto de represión, porque constituyen un conflicto. Este proceso de represión es la separación dela representación del recuerdo,  del afecto que lo califica. La representación y el afecto tienen lógicas propias, la representación cae en el olvido (Represión), mientras el afecto es suprimido.  Cuando el paciente se refiere a este olvido, suele manifestar: «Lo tengo en la punta de la lengua, pero no me viene a la mente»”.

Pero tenemos que tener presente que cuando hay un olvido, se produce una laguna del recuerdo y el hecho de rellenar esta laguna lleva consigo la desaparición de las condiciones de origen del olvido. Por lo que donde hay olvido hay un recuerdo desalojado por ser conflictivo.

Hay situaciones donde el paciente “no puede olvidar”, permanecen en una especie de presente continuo y uniforme de algo que vivido traumáticamente, del cual sólo se puede salir, reconstruyendo las posibilidades del olvido y esto se logra con una reconstrucción de la memoria. Eso es darle a lo no olvidado un nuevo sentido.

En estas dos condiciones: “El olvido”, donde la relación entre lo representado y el efecto se rompe permitiendo el olvido por represión, mientras que en la condición de “no poder olvidar”, hacen colusión la representación y el afecto lo que impide el olvido de esos sucesos traumáticos, haciéndolos que tengan una presencia continua y uniforme.

Un tercer modo de perturbación de la memoria es tener  un recuerdo insistente, algo que dice, no logra olvidar y no sabe por qué. Este modo de perturbación del recuerdo que hace imposible el olvido, por la insistencia de algo que no se ha analizado o tenido en cuenta sino muchos años después, nos hace reflexionar acerca del funcionamiento del par olvido imposible-recuerdo insistente, no conectado en el recuerdo, no puede olvidar pero no recuerda porque. Hay un vacío en relación con la situación traumática original, pero se crea en torno a ella un nuevo recuerdo que se repite pero al no haber una elaboración se repite en el tiempo, originando un “olvido imposible y un recuerdo insistente”.

El trauma habla de manera velada a través de ese recuerdo encubridor y lo hace en los términos de directa conexión con la memoria que el discurso  inventa.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s